Escultura decorativa de una mujer africana sentada que sostiene sobre la cabeza un cuenco tallado del que brotan unas hojas, todo esculpido en la misma resina. Recoge el motivo tradicional de llevar el cesto en la cabeza, con una silueta serena y una falda muy amplia que le da presencia sobre cualquier superficie.
La piel va en negro mate y sobre la falda y el top se trabajan en relieve dibujos geométricos en dorado y gris claro, rematados con el collar de cuentas, los aros y los brazaletes. Está pintada a mano: el dorado queda desigual y en algunos puntos deja ver la resina, así que cada pieza tiene su carácter.
Mide 29 cm de alto, 17,5 de ancho y 13 de fondo, y pesa 0,773 kg con su caja. Es una pieza de sobremesa: cabe en una estantería, una cómoda, un recibidor o una mesa auxiliar, y encaja en ambientes cálidos de madera, fibras naturales y tonos tierra.
Para mantenerla basta un paño suave y seco, sobre una superficie plana y alejada de fuentes directas de calor.